jueves, 26 de diciembre de 2013

Era una relación tóxica.

ella quería unos brazos para refugiarse del frío, unos labios que humedecieran sus labios cortados y secos. No quería un "te quiero", no quería un "vamos a estar toda la vida juntos", no quería un cuerpo inerte a su lado todos los días. Solo quería aliviar la frialdad de su cuerpo y su alma, que duele tanto como si estuviera desnuda en medio del ártico. Solo quería otra alma que la evadiera del mundo real.

Él, en cambio, solo quería pelear entre camas, paredes y mesas, y hacer el amor a la vez, y para eso no le hace falta una persona permanente. Los poetas necesitan una musa por la que puedan fluir los versos, o varias, y ella no era ninguna de ellas.

Las relaciones tóxicas, los amores copulativos tarde o temprano hacen daño, en una o ambas partes. La pena es que ambas partes han decidido parar en seco y olvidar; supongo que era lo que ella se merecía, para comenzar la temporada de frío y soledad, de dolor en el pecho, de fumar demasiado, de desintoxicarse...



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