jueves, 26 de diciembre de 2013

Dando un paseo en el tiempo, desde que acabó una etapa hasta ahora, me he dado cuenta de que nada ha cambiado. sigo teniendo los mismos pensamientos, las mismas sensaciones.

Por una parte es bueno, porque sigo siendo inconformista, sigo buscando verdades en mi vida, confesiones que hoy he recibido, y me ayudan en este nuevo mes. Septiembre y noviembre no han sido tan diferentes, igual que junio, cuando me inundé del viento de levante del sur. Los finales de estos tres meses mencionados tienen algo en común: me han ayudado a disipar los malos momentos, a darle importancia solo a los buenos, y crear esos momentos a personas desconocidas y no tan desconocidas para que, cuando yo desaparezca, me recuerden con mi punto de locura positiva, y no por mis palabras tristes.

Porque en mi cuerpo siempre sobrarán abrazos atemporales. Un día sin un abrazo, es un día sin más. Un día con un abrazo, es un día diferente.

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