viernes, 19 de mayo de 2017

El mundo
no nos leerá
no nos necesita,
pero me necesito para seguir.

Por eso escribo,
para deshacerme del desastre en cada repetición de la lectura para que se convierta en algo vivido sin ya sufrirlo,
para recordar los detalles de lo amado y volver a leerlo cuando olvide lo que he sentido,
para hacer palabra a los que ya no hablan,
para hacer presencia de los que ya no están,
para vaciarme y no explotar por todo lo que tengo que contar.

El mundo
no nos necesita
no sabe quien soy... pero no me importa.

sábado, 29 de abril de 2017

Lo efímero que es 
y lo eterno que parece
y el dolor que se padece
y lo intenso que se siente
y lo mucho que se sufre.


Lo efímero que es 
y no somos conscientes.

jueves, 2 de marzo de 2017

Quiero despertarme con tu sonrisa todas las mañanas
que enderezca la mía
escuchar tus carcajadas todos los días
y tu respiración todas las noches.

Es mi fuente de energía
la persona que desde que le conocí me está dando vida.

Cuando una persona romántica reprimida encuentra su inspiración, se siente rara escribiendo estas cosas, pero creo que ya era hora, ya era hora de tener un poco de amor entre tanto fracaso, ya era hora de tener un poco de amor en mí.

jueves, 16 de febrero de 2017


Inspírame
y déjame sin letras.


Inspírame en doble sentido,
en doble dirección,
come las palabras de mi boca que se me han quedado en la punta de la lengua
y tragatelas. 


Inspira todo,
expíralo en mi boca
hasta quedarme con tu aliento
hasta unirlo con el mío
hasta que todo quede en un suspiro.


Tiene la sonrisa más bonita que he besado nunca,
tiene unos ojos tierra que me mantenían firme cuando me miraba
aunque por dentro estaba hiperactiva de querer;
tenía unas manos que habían soportado el peso de las montañas
y aun así le sobraban fuerzas para acariciarme,
tiene unos pies que han pisado conmigo lugares próximamente olvidados,
tiene un pelo tan suave que me dormía después del sexo,
tiene unos labios que nunca susurraron te quiero.

Ahora, su cuerpo se va alejando cada vez más
junto con la posibilidad
de tenerle a mi lado.

tiene la sonrisa más bonita que he sentido
que no puedo dejar de ver en sus fotos,
y que siguen doliendo por dentro.

miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Alguien, alguna vez,
se ha preguntado por qué los tiempos imperfectos de los idiomas son simples, recordables, fáciles,
y los perfectos tan complicados, con tantas variantes, tan difíciles de memorizar?

Supongo que los gramáticos en su intento en vano de la perfección
al no conseguirlo,
añadían más variantes y más excepciones,
o quizás no eran correspondidos y para superar su frustración
crearon terminaciones parecidas en los pronombres "yo" y él/ella",
que fueran diferentes a los demás,
que estuvieran tan cerca como ellos estaban lejos de "él/ella"...

miércoles, 11 de enero de 2017


"Yo quiero las paredes blancas de las casitas de Andalucía". 

Me hablaron de un lugar donde la vida es mas tranquila
donde el tiempo va más despacio y el nuestro deprisa al disfrutarlo.

Me fui, 

cargada de ganas y amor causadas por la compañía,
para ver si se me derretían los problemas con el calor que desprendía aquellos días el sol.

Y en el coche el tiempo pasó entre canciones, risas, bailes.
entre 20 túneles, varios puentes y las ganas de desconectar,
por vivir, por desgastar el tiempo añadiendo momentos a la carpeta fotográfica de la felicidad,
destinos a los que no volver por haber sido feliz,
o quizás sí.

Al llegar, 

cerveza y pescaíto rico, vino tinto, siesta, calles llenas de flores,
verde, montaña, aire, la tranquilidad del alma, agua, playa, conchas,
sentirte como en casa.

Y al caer la noche, 

solo se podía contemplar el brillo de las estrellas y de estas casas blancas, 

tan puras, tan pacíficas,
tan evasivas del mundo. 


Otra estrella fugaz que se te escapó y yo deseé nada más salir al balcón,
amarte siempre.

domingo, 16 de octubre de 2016

El recuerdo de la concordancia entre nuestras dos almas
y el sentimiento que se está creando dentro
me hace más corto el día,
más largas las noches
y más grande el amor que siento.

Tiene un corazón que no le cabe en el pecho,
dañado, casi deshecho,
pero despiezaré el mío para que bombeemos al unísono lo que estamos descubriendo,
para que vuelva a latir de nuevo.

Un amor correspondido y sano,
lo que siempre he buscado y nunca había encontrado.

Ahora sí.

Cuando se complementan las piezas de dos puzzles dañados, 

uniendo cuidadosamente con cariño, aprecio y respeto, 

viviendo el tiempo sin prisas ni adelantamientos, 

crea una imagen que no es perfecta pero tiene amor y vida.

Porque el arte no es las palabras ni las líneas ni las formas que se crean,
es el sentimiento que se crea cuando se hace, se lee, se mira.

Mis palabras y su tinta hacen que esta historia sea bonita, 

una de las que no se olvidan, 

de las que creía extintas. 

Aún no había descubierto el color de sus ojos 

y quería adentrarme en ellos hasta llegar a su pecho,
concordar nuestro pulso para bombear juntos
y seguir mirándole cuando no me mira,
esquivar el contacto visual que intimida y activa la risa,
querernos con tacto y darle sentido a los otros. 


¿Cómo iba a saber el color de los míos 

si cuando le miraba se me dilataban las pupilas?



Su sonrisa iluminaba más esa noche que la lámpara que nos iluminaba, 

encendiendo las risas, 

acelerando el tiempo, 

comiéndonos las ganas de comernos.

Hacía tiempo que no había visto al completo el firmamento.
El mundo estaba abajo, 

nosotros ya no estábamos dentro, 

eramos la estrella nueva que mantiene los deseos de las ya muertas.

Ésta vez, 

quiero formar una constelación contigo y dejar a las fugaces pasar.


Ésta vez,
me has cumplido.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Y mientras las luces iluminan

ahí sigue la luna,
siempre presente todas las noches, 

siendo o no oscuras,
mostrando su lado más lumínico, 

dejando lo oscuro para sí misma.

Luna, llena de cráteres,
golpes del tiempo que poco a poco la deshacen
sin que nadie lo perciba.

Tanto escriben de ti,
y luego tanto te olvidan cuando encuentran otra luz a la que acudir.

Luna,
siempre habrá alguien que te mire diferente,
y preferirá tu luz en su oscuridad,
en sus estaciones,
que una luz de verano candente.

Quizás, solo quizás,
alguien se enamore de tu luz indefinida
y deje de desear las estrellas fugaces.



Soy coleccionista de flores, ya marchitas, 

que me regalan por el camino,
de recuerdos, ya perdidos, 

que quiero olvidar

y nunca he podido,
de piedras tropezadas,
de sentimientos reprimidos,
de ganas contenidas
de ilusiones rotas,
de fracasos,
de finales infelices.

Soy coleccionista de fragmentos de vidas ajenas, 

incompatibles con la mía, 

que quiero disecar y no marchitan.





La hoja sufre cuando la separan de su rama,
la rama sufre cuando la arrancan de raíz,
las raíces dejan de sentir,
y al final,
ni raíz,
ni rama,
ni hoja por la que vivir.

Qué hacer con esto.
Conmigo, contigo. Con nosotros.
Qué hacer con el cielo de tus ojos que encandilan los míos cuando los miro,
qué hacer con lo que hemos perdido,
¿recordarlo? ¿olvidarlo?
¿dejar de sentirlo?

No se vive nada idéntico a lo que se ha vivido, soñado, imaginado,
no hay nada idéntico a ti,
nadie, nada,
y esa es la putada.



Mi vida es una cueva vacía que ha sido llenada por nómadas 

que buscaban materiales de supervivencia y no encontraron nada,
una cueva abandonada, 

tan agrietada de tantos agujeros hechos por ellos, 

de tantos desperdicios sueltos, 

de tantas piedras tropezadas en la bajada.

A veces, 

dejo que las rocas se desgasten y me conviertan en arena 

para que pueda esparcirme hasta llegar al mar 

y recomponerme en otra piedra adentrada en la profundidad 

para que nadie tropiece conmigo jamás.

Y otra vez volver a la cueva,
y otra vez quedarme quieta,
sin nadie adentro.



He encontrado un hueco vacío que no quiero llenar,
solo flotar,
dejar el cuerpo muerto,
y revivirlo con los sentimientos que no me hagan sufrir.

He encontrado un hueco vacío que no quiero llenar,
para que me de una tregua en los ataques de suspiros contenidos por no llorar.



Y ahora, ¿que puedo decir yo? 

Si he perdido todos los sentimientos que tenía dentro; 

si apenas como, veo, y sobre todo duermo, 

si las ojeras ya no me las provocas tú sino en tiempo muerto 

que vivo labrando un futuro que no tiene nada que ver con el que quiero, 

pero que me aporta ahora lo que necesito, 

material de supervivencia en una ciudad en la que ya no quiero estar, 

en la que ya no quiero conocer a nadie porque desaparecerán.

He compartido tantas veces mi playa favorita que la han desarenado, 

llenandose de rocas que se clavan en mis pies descalzos,

de sombrillas rotas que no se lleva el viento.

Cuando ya no queda nada, empieza la búsqueda de todo,
pero esta vez
no tengo fuerzas ni ganas.



Diste la vuelta a mi mundo en pocas horas,
y desde entonces estoy perdida en un punto del océano de las dudas, 

donde nadie quiere buscar, 

donde hay alerta de hundimiento, 

donde las ganas se han anclado en la profundidad y no saldrán a flote jamás.

Lo que me duele

es que la persona de mi mundo podrías haber sido tú,
y el momento equivocado toda la vida.



He colgado el cartel de cerrado en mis labios,
peligro de derrumbe corporal,
reformando el interior,
oscureciendo un poco más la piel 

para dejar marcadas las cicatrices blancas y acostumbrarme a ellas,
que dejen de doler.

El dolor duele menos cuando ya ha dolido.
Me ha dolido tanto todo casi todo el tiempo de mi existencia 

que soy inmune al dolor 

hasta que encuentre a alguien diferente y termine de matarme.

Y cuando lo encuentre, 

volveré a inaugurar la apertura de mis labios,
endureciendo la coraza 

para que las ganas se mantengan dentro 

y se sustente el amor en mi caja torácica del bombeo vital,
dejar de darle importancia a las cicatrices a hurgar cuando todo va mal.

Cuando lo encuentre, 

volveré a renacer.

lunes, 1 de agosto de 2016

Aves de paso,
compañía indefinida
hasta la bajada al suelo.
Nos he encontrado,
sincronizando vuelo,
sincronizando pulso,
compartiendo cielo.


Nací con la música incluida en mis oídos, percibiéndola en el inicio de la vida desde los oídos de mi madre, he crecido con ella, tarareando sonidos y letras, descubriendo nuevas melodías desde pequeña mientras mi madre salía en antena. La música ha estado presente en todos los cambios y etapas de mi vida, antes, en la transición del cambio, y después.

Música para dormir, para reír, para bailar, para llorar, para pensar, para desconectar, para follar y hacer el amor... siempre música.

Uno de los grandes placeres de mi vida que nunca dejaré de disfrutar.


Lo mejor de la vida es el tiempo que no se ha vivido, y las ganas aumentan por descubrirlo.
Descubrir nuevos precipicios, nuevos olores, nuevos seres, nuevas sensaciones, recuperar los sentidos que había perdido.
Puede que no haya tenido todo lo que he querido,
pero he amado y sentido cariño por todo aquel que me ha olvidado.
A partir de ahora,
mi tiempo no será perdido,
será vivido, disfrutado,
a mi propio lado.
Suena la música. 
Una canción aleatoria se cuela entre la lista de reproducción de su memoria. 
Cierra los ojos, se adentra en el espacio abierto y abandonado que es su corazón y lo balancea por todo su cuerpo.Cae, se levanta, vuelve a tropezar y vuelve a levantarse. Quería malgastar su fuerza en tensar los músculos en vez de hacerse daño solo en los puños.
Quería sentirse viva, ésta era su única terapia. 
Saboreaba la sangre en su boca, sentía el bombeo del corazón sobresaliendo de su piel, notaba la contracción de sus pulmones que habían estado mucho tiempo inmóviles y llenos de humo, su piel se erizaba debilitándola, pero la situación por la que estaba pasando, la rabia que le provocaba, le empujaba a seguir bailando...


sábado, 18 de junio de 2016

He dejado en la orilla malos recuerdos pasados 
para que las olas lo arrastren a la profundidad del olvido,
clavos que tenía clavados en el pecho que dejé hincar 
para demostrarle a mis sentimientos que podían sentirlos,
complejos que no me dejaban mostrar mi cuerpo.

Lo he dejado todo en el mar, 
y he dejado el cuerpo muerto 
para que se lo lleve el aire y amolde uno nuevo.

Aire que ha aliviado el calor del sol de mi cuerpo quemado 
por demasiadas chispas que no se hicieron fuego.

Y ahora, calma,
esa calma que tanto me hacía falta.


miércoles, 8 de junio de 2016

No te ilusiones,
por favor, no cedas,
aunque te hayas adentrado en el desierto oscuro de sus ojos,
aunque hayas acariciado la piel intacta de su mente,
aunque hayas descubierto una mancha imborrable en su cuerpo.
No te ilusiones,
por favor, no lo hagas,
aunque te tocara como nadie,
aunque te haya tratado como un ser significante,
aunque sea quien estabas buscando todo este tiempo.
No te ilusiones,
por favor, no prolongues el pensamiento,
aunque hayas hecho realidad las escenas que creabas en tu cabeza,
aunque hayáis recorrido medio mundo corporal,
aunque pienses que por fin ha llegado tu momento.
No te ilusiones,
por favor,
porque tarde o temprano te darás cuenta
de que eres la persona que nadie esta buscando,
porque tarde o temprano,
desaparecerá, y volverá el daño.
Me da miedo mirarme al espejo durante mucho tiempo,
sentir esa extrañeza de mirar mis ojos,
mirarme,
centrar la atención en mí.

Me doy cuenta de que no soy como me veo.
Tengo un rostro envejecido que se va deformando con el paso de los años,
tengo los defectos demasiado marcados
que provocan el alejamiento de personas 
que me idealizaron por encima de sus posibilidades.

No soy lo que creen.
No soy lo que crean.

Quizás sea ese el problema,
que quiero ser humana y no perfecta.
Solo le seré fiel al viento
a los paisajes que me encuentro
le seré fiel a la vida si con esto no me hace sufrir por dentro.


Él, tan Frankenstein,
yo, tan Elisabeth,
unos seres que sobrepasaban el límite de la órbita de la estabilidad humana,
unos incomprendidos,
unos solitarios,
que no habían descubierto el sentimiento de ser correspondidos.
Era diferente,
y eso me gustaba,
era la bestia de Disney,
y yo... una simple chica que soñaba con aquella biblioteca,
buscando la belleza interior.
Pero ni él era tan bestia,
ni yo soy tan bella.
Él sigue siendo Frankenstein,
y yo una réplica malformada aún más solitaria.
Él ha encontrado ya a su bella,
y yo sigo en búsqueda de la cura para la cicatrización de heridas.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Tenía que haberte seguido,
haberme escapado de la jaula y dejarme llevar por cielos desconocidos
haberlo dejado todo atrás
haberme querido un poco más.

Debería haber desaparecido
y dejar plumas a mi paso
como tú lo hiciste conmigo.

Debería haberme ido lejos hace mucho tiempo
pero tengo el síndrome del héroe demasiado desarrollado
y no puedo dejar que otras personas vivan lo que yo estoy sufriendo.

Debería haber escapado contigo,
pero hay una diferencia:
yo no vuelo,
y tú no piensas.