viernes, 30 de octubre de 2015

Reflexiones incompletas

Estoy cansada del individualismo colectivo en el que vivimos.

El mundo está formado por un grupo de masas que buscan la aceptación de la sociedad con un "me gusta", y se sienten abandonados cuando nadie le escribe, lo que crea una dependencia digital y una obsesión por ser el centro del interés ajeno.


Vivimos en una sociedad donde todas nuestras necesidades están cubiertas por un dispositivo móvil, menos el acto sexual,

lo que conlleva a buscar personas esporádicas para cubrir esa necesidad vital.

Ahora ¿quién se siente solo teniendo whatsapp, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube...? Aquellos que no reciben respuesta. 


Estas redes sociales nos han omitido la sensación de echar de menos, concepto importante para crear un vínculo con otra persona. Las páginas de contactos se han convertido en una parte esencial de nuestra búsqueda del amor, por ello creamos perfiles donde creamos un ego por encima de nuestras capacidades, utilizando la tecnología para encubrir nuestros defectos.

Nadie quiere ver el lado malo de las cosas de otra persona.

No queremos querer, solo deseamos

y buscamos opciones de segunda mano cada vez más desgastadas, pero que ignoramos por conformismo; ya que como antes he mencionado todas las necesidades ya están cubiertas, y nos conformamos con cualquier cuerpo que nos excite y nos de placer.

Siempre me pregunto como va a haber atracción entre dos personas que nunca se han visto. La atracción es creada por la imaginación, todo está dentro de ese mundo paralelo que nos hará más rápida la caída a la realidad.

No es atracción, es idealización platónica.

Atracción es ver con transparencia los matices de color de sus ojos, su tacto, su olfato, un acción-reacción continuo y acorde entre ambos; estas "tonterías" que atraían a nuestros antepasados y ahora se ha perdido.


Ya no se siente ese nerviosismo continuo que te crea estar con la persona que te atrae, que te intriga.

El nerviosismo de ahora lo produce el miedo de no ser aceptado a pesar de los innumerables días de conversaciones digitales; y el miedo de que no se repita.

Y como siempre, en la mayoría de los casos, desaparece el contacto.


Exigimos por encima de los filtros que nos establecemos a nosotros mismos, y cuando lo que exiges es correspondido, tenemos miedo de arriesgarnos, por si hay alguien mucho mejor.


Y ésta es una teoría incompleta sobre mi soledad obligada.

2 comentarios:

  1. Yo siento lo mismo que tú... vaya era..la tecnología hace que los sentimientos dejen de ser importantes, y debería de ser al revés.

    Un beso, escritora! :)

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  2. Yo siento lo mismo que tú... vaya era..la tecnología hace que los sentimientos dejen de ser importantes, y debería de ser al revés.

    Un beso, escritora! :)

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