lunes, 1 de agosto de 2016

Suena la música. 
Una canción aleatoria se cuela entre la lista de reproducción de su memoria. 
Cierra los ojos, se adentra en el espacio abierto y abandonado que es su corazón y lo balancea por todo su cuerpo.Cae, se levanta, vuelve a tropezar y vuelve a levantarse. Quería malgastar su fuerza en tensar los músculos en vez de hacerse daño solo en los puños.
Quería sentirse viva, ésta era su única terapia. 
Saboreaba la sangre en su boca, sentía el bombeo del corazón sobresaliendo de su piel, notaba la contracción de sus pulmones que habían estado mucho tiempo inmóviles y llenos de humo, su piel se erizaba debilitándola, pero la situación por la que estaba pasando, la rabia que le provocaba, le empujaba a seguir bailando...


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