miércoles, 8 de abril de 2015

Quien no te quiere la primera vez
no te va a querer en la siguiente
aunque seguro que no habrá segunda vez si abres la mente
y las piernas
y les dejas abiertas todas las puertas por si se despista y se acuerda que sigue el litro de cerveza en mi nevera.

Intento que vuelva,

pero se va como todo,
y al cabo del tiempo vuelve como nada.

De la nada aparece en mi puerta,

que tiene ganas de mí,
y yo
como siempre
diciendo que sí.

Después de romperme del todo se marchó

dejándome la puerta del armario descolgada
y mi ventrículo derecho
para que no bombeara al unísono con el suyo.

Mi otro ventrículo insistía en que se fuera como todo,

porque no estaba acostumbrado a tanto alboroto de las emociones escondidas que habían sobrevivido a cada amor fallido y le ahogaban;
y por no intentarlo todo,
ya somos nada.

La gente que me ve callada me pregunta qué me pasa,

y les digo que nada
¡nada!
que ya no te veo
que ya no te siento en mi dentro
que ya no acaricio tu cuerpo
que ya no foll...
que ya no hay nada.

Y si todo ha quedado en nada

¿nos olvidamos de nada e intentamos vivirlo todo?

Pero luego recuerdo que quien no te quiere la primera vez

no te va a querer en la siguiente.

Pasarán los años,

y será diferente,
porque la vida no da segundas oportunidades,
da opciones de segunda mano,
y tu mano es la única que quiero que me toque.

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