domingo, 13 de abril de 2014

Lanzaremos la moneda al aire,
a clavo o aguja.

Si sale aguja, me dejarás a mí.

Me gusta coser almas desgastadas con mis venas tan final por las que ya no pasa la sangre;
intenté recomponerte con todo lo que me sobraba,
para que pudieras notar la sensibilidad de la mujer,
hacerlas polvo resistente al viento.
No te enseñaré a coser,
eres más de desenhebrar que arreglar la ropa que has arrancado,
no estás preparado para coser las heridas de nadie.

Si sale clavo, te dejaré a ti.

Siempre te ha gustado clavarlos en corazones para que se queden inmóviles entre las costillas,
para que no puedan latir al unísono con el tuyo,
tan negro, tan cuervo.

Apretarás bien el clavo para que,

cuando huyas,
no puedan ir detrás de ti.

También te advierto que en el mío lo clavaras en hueso,

carezco ya de nervios.


¿Lanzamos ya?


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