sábado, 29 de marzo de 2014

Vamos a dejarnos de tonterías.

¿cuántas veces hemos seguido corriendo detrás de una persona que nunca ha mirado hacia atrás?
¿Cuántas veces hemos esperado a que den un paso hacia tus labios y siempre se dan la vuelta?
¿Cuántas veces has pensado que un polvo podría llegar a más?
¿Cuántas veces hemos dicho "a la mierda" y a los tres, cuatro días, o incluso al llegar la noche lo hemos llamado?
¿Cuántas veces hemos bebido para olvidar y más hemos recordado?
¿cuántas veces hemos seguido para no hacernos daño sabiendo que cada día dolía más?
¿Cuántas veces hemos caído y no hemos tenido la valentía de levantarnos?
¿Cuántas veces hemos seguido esperando en las paradas a los trenes que siempre llegan tarde?
¿Cuántas? 
Innumerables.

¿Y de qué nos ha servido?
Para jodernos aun más y esperar a que el tiempo lo convierta todo en indiferencia y duela menos,
a que nos cierren las heridas con otros clavos.

Y también para hacer poesía.

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